Nota editorial : diciembre 2010
En relación a una de las áreas de estudio de mi formación académica, la literatura latinoamericana, ha sido difícil construir cursos en los cuales incorporar fluidamente las voces de mujeres. Si es un curso panorámico hay que explicar por qué los textos de escritoras no se acomodan armoniosamente a las características de determinados movimientos literarios: el modernismo, el “boom” o nueva novela latinoamericana, la generación X, generación del crack, etc. Si se incorporan escritoras hay que explicar por qué se están “forzando” en ese particular movimiento literario, con el que puedan no compartir características importantes. Una Delmira Agustini no es modernista, sino posmodernista, así que la consiguiente fragmentación de lo que se considera un curso bien cimentado, es inevitable. A través de las antologías e historias críticas sobre la literatura latinoamericana realizadas por estudiosos de la talla de Orlando Gómez-Gil, Cedomil Goic, Anderson Imbert y Eugenio Florit, Carlos Fuentes, José Donoso, Emir Rodríguez Monegal, entre otros críticos consagrados y estudiados en las universidades de Estados Unidos, ésta se ha construido mayormente a través de las voces masculinas. Críticos como Fernando Alegría, Raquel Chang-Rodríguez, David William Foster han incluido escritoras en sus estudios intentando equilibrar la balanza. Foster ha publicado abundantes estudios subrayando las identidades homoeróticas, queer, gay y lesbianas en la literatura, la cultura y el cine. Aún así, para quienes enseñamos la materia de la literatura de mujeres, la geografía de la escritura femenina/feminista continúa virgen, aún hoy es un continente bastante inexplorado. Hay que recurrir a antologías y estudios críticos particulares sobre escritoras para lograr dar una visión más completa de la literatura en nuestros cursos: antologías como la de Celia Correas de Zapata y Lygia Johnson, Detrás de la reja (1), las numerosas de Angélica Gorodischer (2), Sara Sefchovich (3), Priscilla Gac-Artigas (4), Lourdes Torres e Inmaculada Pertusa (5), Inma Pertusa y Nancy Vosburg (6), María Elena Olivera Córdoba (7), Elena Norandi (8), Cherríe Moraga y Gloria Anzaldúa, Asunción Horno-Delgado, Eliana Ortega, Nina M. Scott y Nancy Saporta, Sonia Saldívar-Hull(9), por mencionar algunas pocas. Evidentemente hemos dejado fuera incontables estudios con matiz nacional y que además de señalar sexualidades alternas, contienen tesituras de clase, cultura, ideología político social, educación, economía e identidades marginadas. Consecuentemente, no deja de ser una tarea laboriosa encontrar estas obras ya que no se difunden sino en sitios muy especializados. Incluso, en estudios que pretenden incluir la literatura gay y queer es difícil encontrar un balance de representación lesbiana. Frecuentemente ésta viene a ser el colofón que ocupa la escritura de mujeres (lesbianas y heterosexuales) en las antologías literarias.
Por ello, aprovechamos la ocasión de complementar por medio de Grafemas la labor de Letras Femeninas, dando una ojeada previa a obras de escritoras como Sylvia Iparraguirre, a quien Andrés Ferrero le hace una entrevista genial que pretende descubrir no sólo el proceso de su escritura, sino su origen, obsesiones, influencias y la integración de la teoría literaria, cultural y sociolingüística en su obra. Entre algunos datos interesantes, Iparraguirre confiesa que además del proceso de la creación artística del lenguaje en su obra, sus personajes no pueden no reflejar su entorno social, éste aparece siempre bien informado. Adrián Ferrero es un crítico y estudioso de la literatura argentina que ha publicado extensamente en revistas académicas y culturales.
Así, la entrevista a tres mujeres sobrevivientes de la Guerra Civil española, muy niñas cuando se vivió este conflicto en España, es el material que nos ha enviado Marimar Huguet, profesora en el College of New Jersey. La historia reflejada en entrevistas a María de los Ángeles Caparroz Verdú, Rosa Jiménez García y Hortensia Santamaría no pretende ser inclusiva ni totalitaria, sino presentar una de las facetas del prisma histórico, proporcionar desde las voces del lado vencido la experiencia que vivieron y que no ha sido validada por un discurso oficial. Estas mujeres nos comparten sus memorias que se mantienen siempre en un presente y pareciera que entráramos a una burbuja de un tiempo que se conserva fresco.
El estudio de Melvy Portocarrero, de Bradley University, es sobre una de las novelas recientes de Marcela Serrano, La Llorona. En su análisis Portocarrero subraya la contemporaneidad de un mito antiguo y común a todas las culturas precolombinas del nuevo continente al incorporar los problemas por los que pasan las mujeres de estratos sociales marginales como son la violencia doméstica, el robo de infantes y la adopción ilegal, así como el tráfico de órganos en Latinoamérica. En el desarrollo de la historia, la mujer abusada y desconocedora de su fuerza paulatinamente va descubriéndola en la comunidad de mujeres que la apoyan.
Los poemas de Elizabeth Ann Arroyo, “Olvido”, “Mis pies” y “Aún no estás conmigo”, marcan la evolución de un sujeto femenino que se forma tímidamente. Se inicia en “Olvido”, en una relación infantil en la que ella se borra. Sin embargo, en “Mis pies”, el cuerpo femenino reclama toda su sensualidad y presencia. En “Aún no estás conmigo”, la voz poética invita al hijo no concebido a reconocerla como su hacedora. La historia que ese hijo conozca será la que ella le construya, y así este sujeto inicia ciclo más, en control.
En la poesía de María Teresa Balogh, se habla asimismo de las otras historias, las marginadas. En “Mujer en el andén”, que con su título sugiere el misterio que rodea a una desconocida enigmática, la voz poética se dirige al personaje, una trabajadora sexual anónima que presta sus servicios en los márgenes de su ciudad. En el poema “Reclamo sutil” entendemos la sensación de abandono de la pequeña que ha pasado a segundo lugar por el nuevo bebé. El poema final de Balogh es “La niña en la calle”, que desde la posición de un nosotras, sujeto privilegiado, imagina la historia de la adolescente prostituta sin el recurso de un diario, amigo y confidente, la palabra que acompaña y conforta.
En el poema de Nianna Gustovich, “El sueño del olvido”, por medio de un lenguaje simbólico el hablante poético le exige a un “tú” la omisión total, de su mente, cerebro y corazón. Este sujeto pretende entregarse a su propio sueño, en el que como Lilith, pueda incomodar a sus atormentadores, e inventarse a sí misma.
De Maria Sergia Steen recibimos dos textos, “Para que lo sepas” y “Si supiera leer”. En el primero, la narradora conversa con un padre que ha partido antes del ataque del indeleble 11 de Septiembre del 2001 a las Torres Gemelas, y que marcó la historia de Estados Unidos con un antes y un después. En “Si supiera leer”, sin que la voz infantil nos indique lugar ni tiempo, nos cuenta la historia de un chico analfabeta cuyas aspiraciones fueron liquidadas por la violencia y la sordidez del medio ambiente.
Continuamos invitando la colaboración de todas y todos y les deseamos gran éxito en todos sus proyectos.
Guadalupe Cortina, University of Texas-Pan American
Directora de Grafemas
Inmaculada Pertusa, Western Kentucky University
Webmistress de Grafemas
Fuentes citadas
1 Antología cuento, publicada en 1980 y que desafortunadamente no se ha vuelto a editar, aunque salió la versión en inglés en el 2003 por Random House.
2 Esas malditas mujeres (1998), Cuentos sin permiso (2000), Cuentos de luz y sombra (2005), entre otras. Además de numerosos estudios críticos: Mujeres de palabra (1994), Locas por la cocina (1997), Encuentro latinoamericano de escritoras (2004).
3 Mujeres en espejo Volumen I y Volumen II (1983-1985).
4 Reflexiones (2002), Nos tomamos la palabra (2005).
5 Tortilleras: Hispanic and Latina Lesbian Expression (2003).
6 Un deseo propio (2009).
7 Entre amoras: lesbianas en la narrativa mexicana (2009).
8 Ellas y nosotras (2009).
9 This Bridge Called My Back: Writings by Radical Women of Color (1983); Breaking Boundaries: Latina Writing and Critical Readings (1989), Feminism on the Border (2000), por mencionar dos de una abundante lista.