Cave Mill

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De la boca de la cueva, por Lindsay

Lo más interesante de ser una parte de la naturaleza es que soy un testigo de las vidas de muchas generaciones. Son increíbles los cambios físicos y culturales que han ocurrido durante mi existencia. Hoy, las vistas y los mis sonidos y del área de alrededor son de los árboles grandes y las formaciones intrincadas de caliza, el rugido del viento y el torrente del río. Pero todo era muy diferente en el pasado. Soy la cueva del río perdido en Bowling Green, Kentucky y ésta es mi historia:

 

Es difícil imaginar mi brecha inmensa, mi “boca,” una de las más grandes del este del río Mississippi, como la entrada de un club animado en los 40 y 50, pero es verdad. Sí, antes había sido esta cueva muy vieja y serena un lugar popular para bailar y beber. Era un lugar ''a la moda'' según Billboard Magazine. En otras palabras, ¡era la vida de la fiesta!

Ah, los recuerdos de mis primeros años más... En los viejos tiempos atraía los locales y los turistas por mi ubicación conveniente cerca de 31-W, la carretera principal en aquellos tiempos. También los atraía por mi temperatura que era muy fresca todo el año, perfecta para bailar con la música de jazz y swing de conjuntos locales.

 

¡Qué ingenioso usar mis elementos naturales para hacer un lugar social! La gente no solamente aprovechaba del aire acondicionado natural sino además el poder del río. Usaba la gente el poder hidroeléctrico para proveer el alumbrado.

 

Además del baile y la música, la gente era atraía por mí por el alcohol también. Sin embargo, una ley se aprobó que prohibió la compra y la venta de alcohol bajo tierra. Por eso, la gente simplemente lo traía de lugares sobre la tierra a mí. Al salir el club la capacidad de una persona para manejar a casa era determinada por su habilidad subir las escaleras empinadas. No puedo contar el número de veces que vi a una persona borracha que no llegó a lo alto de la escalera después de una noche loca dentro de mis paredes. Era muy entretenido para mí.

 

Desgraciadamente, el Señor Perkins, mi dueño, me cerró en 1960 cuando el club estaba perdiendo el negocio por la substitución de jazz y swing con rock gracias a Elvis, y la construcción de I-65 en lugar de 31-W. Se habían acabado mis días de gloria, pero no por mucho tiempo.

 

Desde mis días de juventud, de fiestas y “el club,” me he tranquilizado bastante. Hoy en día mis visitantes vienen para admirar mi belleza natural y aprender sobre mi historia. Entonces ahora mi propósito es entretener todavía, pero de otra manera. He sido preservada muy bien por la comunidad local y por eso yo pienso que tengo muchos años más para experimentar los cambios en las generaciones.