
Regreso a: Una cueva de leyendas
Historia de Rut, por Julia King
El verano era muy cálido. Los árboles perdieron algunas de sus hojas porque les faltaban agua. Las flores, la hierba y las plantas en el jardín se marchitaban bajo el calor. Rut trabajaba con las plantas, tratando de salvar algunas verduras. Con su frente mojada de sudor, eliminó la mala hierba del suelo seco. Hablando con los tomates y las cebollas, ella dijo, “Necesitamos tener algo para beber y un lugar fresco para descansar.” Cuanto más que pensaba en esto, más quería salir del calor.
De repente, un coche polvoriento llegó al camino de la entrada, y su mejor amiga Naomi la saludó.
“¿Todavía estás trabajando?”
Rut replicó con cansancio, “Estaba casi acabada.”
“¿Pues, quieres salir a un lugar nuevo en la ciudad esta noche?” dijo Naomi a Rut.
“¿Has estado leyendo mis pensamientos?” preguntó a Rut, “Me gustaría mucho salir a cualquier lugar.”
Después de cambiar su ropa, Rut y Naomi se fueron a la casa. Rut preguntó, “¿Cómo se llama este lugar al que vamos?”
“Se llama la Discoteca del Valle,” dijo Naomi.
“Oí que es un lugar muy fresco, con buena música. Cualquier excusa para salir del calor.”
“Parece muy bien,” contestó Rut .
Cuando las dos amigas llegaron al lugar Rut exclamó, “¿Un aserradero? ¿La discoteca es un aserradero?”
“¡No, no, no! La discoteca está bajo el aserradero,” su amiga explicó .
Rut asintió con la cabeza en desconcierto, “¡Dijiste que este lugar era fresco, pero todo lo que tendremos es madera recién cortada!”
“Sígueme,” dijo Naomi, “Voy a mostrarte la discoteca.”
Naomi y Rut anduvieron hacia el borde de un valle pequeño y empezaron a bajar las muchas escaleras de madera que llevaban a un río. Con cada paso, Rut se sentía mejor porque experimentaba una brisa moderada, una sensación que empezó a aliviar el calor insoportable del día. Al llegar a la base del valle, Rut miró a sus alrededores. Vio muchos árboles con hojas verdes creciendo alrededor de un río tranquilo que reflejaba las luces brillantes de una pista de baile que estaba ubicada bajo una cueva enorme. Rut permanecía quieta conteniendo su respiración.
“Rut,” Naomi llamó a su amiga, “¿Quieres ir dentro?”
“Claro,” replicó la amiga asombrada.
Después de ir dentro de la cueva, Naomi dijo, “¿Quieres algo para beber?”
“Sí,” contestó Rut.
Mientras Naomi andaba al bar para pedir bebidas, Rut escuchaba los sonidos de la cueva. La música era muy alta porque las notas reverberaban en las paredes de piedra. La gente que estaba hablando, riendo y bailando le dio el sentido de satisfacción. El agua que vio afuera de la cueva se movía lentamente con los sonidos y le dio un sentido de paz. Las piedras en la cueva estaban mojadas con las gotas pequeñas de agua que venían del cielo. Estalactitas pequeñas estaban colgando en el techo de la cueva y Rut escuchó por casualidad que estas crecen una pulgada cada cien años. “¡Qué increible!” pensó Rut.
Naomi regresó con dos refrescos en las manos, y cuando Rut bebía, se sintió contenta y se sentó al lado del la pista de baile para tocar el agua de la cueva y poner un poco en su frente y soñar con la lluvia para sus plantas alrededor de su casa. Al pensar más en este lugar preguntó a una persona cercana, “¿Entiendo que aquí tenemos una discoteca, pero cómo se llama este lugar?” La persona respondió, “Bueno. La cueva del rio perdido.”
“O,” pensó ella, “Este nombre es apropiado para este sitio. He perdido mis preocupaciones y el calor del día, pero más que nada, puedo perder mucho tiempo aquí. Quizás ganaré mucho más cada vez que esté dispuesta a perder.”
Luego, Rut dijo a su amiga con un poco de humor en su voz, “Naomi, gracias por llevarme a este ‘aserradero’. Cuando quieras, voy a venir acá contigo.”
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